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Opinión

La pandemia como oportunidad para ciudades más justas y equilibradas

Por Mónica Álvarez de Oro, presidenta de la Asociación de Oficinas de Arquitectos.
Monica Alvarez de Oro Foto columna
Hace algunos meses, en plena pandemia, la Asociación de Oficinas de Arquitectos desarrolló una propuesta de desconfinamiento escalar, reconociendo la importancia del urbanismo en los efectos sobre la ciudad y con miras a promover entornos más seguros y aportar a la discusión, documento que fue presentado al Ministerio de Vivienda y Urbanismo. De hecho, hoy estamos trabajando con la Municipalidad de Renca para habilitar tres espacios de áreas verdes. Dos de ellas de menor escala, cuyo diseño será asesorado directamente por la AOA, y una de escala intermedia, para la que se estima organizar un concurso de propuestas de diseño.

El plan presentado al Minvu reconoció a la ciudad como un sistema sanitario tanto en transporte público, privado y blando (peatonal, bicicleta), como espacios públicos (calles, parques urbanos, plazas, espacios residuales) y edificación (viviendas, comercio y servicios), propiciando un entendimiento sistémico e integral. 

En él se plantearon medidas como la implementación de supermanzanas en centros urbanos, el fortalecimiento de ciclovías, la habilitación de sitios públicos residuales y baldíos, y la promoción del uso de suelo mixto, entre otras. Y es que el retorno a una nueva normalidad debe ser también considerado desde el urbanismo, con una mirada de corto, mediano y largo plazo. 

Meses atrás, uno de los aspectos que más llamó la atención de nuestra propuesta fue la creación de supermanzanas peatonales. El plan de desconfinamiento AOA planteó implementarlas con horarios de funcionamiento para centros urbanos mayores a 25 hectáreas, con una invitación a los municipios para identificar y proponer sus propios núcleos transitorios. 

La conformación de cada supermanzana tiene como propuesta una distancia caminable máxima desde transporte colectivo de menos de 1.200 metros o 15 minutos, de manera que haga sencillo a las personas acercarse a pie o en bicicleta; pero también con fórmulas que permitan acercar desde el transporte público al interior de las manzanas a quienes tienen movilidad reducida. Los automóviles tendrían un horario determinado de permiso para circular, de manera de favorecer el tránsito peatonal, implementando calles perimetrales destinadas solo al transporte público en horario de funcionamiento de estas.

De esta forma, se propuso fortalecer los paseos peatonales existentes y establecer una combinación, en horarios diferenciados, de calles solo para transporte colectivo y paseos peatonales transitorios.

Las supermanzanas también, al reordenar los espacios públicos, favorecerían el distanciamiento físico y la reutilización, liberando áreas antes destinadas al automóvil, con el fin de mejorar circuitos peatonales, ciclovías y transporte público. Además de nuevos paseos peatonales, hoy hemos visto cómo se han utilizado veredas y calles para permitir el funcionamiento de restoranes de forma más segura. Buscando una solución al nuevo habitar de la ciudad, hemos ido potenciando los espacios públicos con diferentes funciones, a diferentes horarios, lo que los optimiza de mejor manera, otorgándoles una gran riqueza y transversalidad en los ciudadanos que los utilizamos.

Otras medidas planteadas en aquella oportunidad, en relación con la crisis, fueron incentivar el teletrabajo y la telegestión para evitar desplazamientos innecesarios y disminuir el contacto entre personas, además de facilitar la diversificación de usos de suelo para evitar traslados y facilitar emprendimientos temporales. 

A mediano y largo plazo, nuestra propuesta consideró aumentar la densidad promedio en planes reguladores metropolitanos, densificando equilibradamente comunas bien equipadas, habilitando espacios públicos de esparcimiento y recuperando edificios en desuso para viviendas transitorias, permanentes, equipamiento comunitario o uso mixto. 

Para la asociación, fue importante además dejar por escrito la necesidad de democratizar la cultura a través del espacio público, utilizándolo como conector entre artistas consagrados y la comunidad y promover el uso de suelo mixto como base de equidad. Ello, a través de las zonas de renovación que permiten al Ministerio de Vivienda y Urbanismo establecer áreas con estos cambios. 

Por ello, se propuso dar realce a la creación de políticas públicas que promuevan un equilibrio en el uso de suelo, eliminar zonificaciones e incentivar el uso mixto.

Nuestro trabajo se inició ante la inquietud de sumar más perspectivas que la de la salud en la reflexión de la pandemia, aportando nuestra mirada profesional, para desarrollar un planteamiento y contribuir a lograr ciudades justas, sanas y equilibradas.

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