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Actualización normativa permitirá regular los requisitos mínimos para cubiertas de acero

Los cambios a las normas NCh222 y NCh223 buscan fortalecer los estándares de seguridad y calidad de las techumbres de este material, con énfasis en la durabilidad y calidad de terminación.
cubierta acero 2Regular los requisitos mínimos de los materiales, diseño y fabricación de las cubiertas de acero, resguardando tanto la seguridad de los usuarios como la durabilidad de los productos, es el objetivo del trabajo que viene realizando el Instituto Chileno del Acero (ICHA) a través de proponer cambios para la actualización de las normas NCh222 de planchas lisas de acero recubiertas y NCh223 de planchas acanaladas onduladas de acero recubiertas.

Estos temas son muy importantes, especialmente en proyectos de viviendas sociales, dado el gran volumen de cubiertas que se requieren.

“Las viviendas sociales son un anhelo de muchas familias de nuestro país. Los productos especificados en la NCh223 son los que forman la primera y principal barrera de protección con el exterior, siendo fundamentales para lograr una buena condición de habitabilidad, confort y durabilidad. Siendo bien especificados, fabricados, manipulados e instalados, los productos de acero son una excelente alternativa técnico-económica a considerar en los diseños de estas casas”, explica el secretario técnico del Comité Técnico de Cubiertas de Acero de ICHA, Rodrigo Bernier.
El impacto que tienen estas normas en la construcción es relevante, ya que tienen que ver con materias primas y productos que forman parte de la protección principal de cada obra frente a las condiciones medioambientales de la zona de emplazamiento. “Es así como los productos bien especificados, fabricados, manipulados, almacenados e instalados son una excelente alternativa tanto en durabilidad y calidad de terminación”, detalla Bernier.

La norma NCh223 corresponde a los requisitos que deben cumplir los productos de mayor uso en nuestro país, referidos a cubiertas y revestimientos metálicos de viviendas e instalaciones industriales. Considerando que la versión vigente de la norma es de 1999, Bernier señala que es necesario renovarla porque, tal como ha pasado en muchas industrias, el suministro de materiales y tecnología de fabricación ha evolucionado de forma importante, incluyendo mejor calidad de la materia prima y de recubrimientos, así como procesos de conformación más controlados.
Respecto a la norma NCh222, ella especifica la materia prima usada en los productos incluidos en la norma NCh223 por lo cual su actualización también es necesaria.
“La actualización –indica Bernier– permitirá a arquitectos, especificadores, inspectores técnicos, ingenieros y constructores disponer de requerimientos actualizados para estos productos, permitiendo trabajar con mayor confianza, mejorando su productividad, calidad y costos. Debido a que el principal problema es que algunos requerimientos están obsoletos y existe una ausencia de otras exigencias, considerando la variedad de oferta que hay actualmente”.

Calidad de las cubiertas

En este contexto, definir un estándar mínimo de calidad es indispensable, ya que las cubiertas utilizadas en Chile se fabrican con aceros importados que carecen de regulaciones técnicas, lo que hace compleja la tarea de comparar las ofertas en relación a los parámetros de calidad.

Según Bernier, “la calidad no es mala, lo que falta es eliminar cierta ambigüedad en la interpretación de las normas vigentes, lo que hace que a veces por tratar de ser más competitivo se opere al límite de la letra, pero no se cumpla el espíritu de cada requerimiento. Asimismo, hay que insistir en lo importante que es el control en toda la cadena de valor asociada, incluyendo en forma relevante la manipulación y bodegaje por parte de los intermediarios de estas materias primas y productos”.

En la misma línea, el arquitecto chileno-suizo, Paul Lavanchy, destaca que estas normas inciden principalmente en la calidad de los productos, y al no estar actualizadas se produce desconfianza para utilizar las planchas.

“Se sabe que los espesores están siendo reducidos –agrega– y eso lleva inevitablemente a disminuir la durabilidad de los productos. Si éstos no funcionan con la durabilidad requerida, a los arquitectos y constructores en general, nos obliga a tomar medidas de resguardo como la aplicación de diferentes productos anticorrosivos adicionales, estableciendo un plan de mantenciones lo que al final se traduce en que al usuario le sube el costo”.

Para enfrentar este tema, indica que es urgente contar con productos confiables y certificados que aseguren la durabilidad de forma transparente.

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