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Opinión

Reformulación en los procesos de desarrollo de los proyectos

Por Margarita Cordaro, presidenta Comité Directivo Certificación Edificio Sustentable - CES
Columna Margarita CordaroLa necesidad de disponer de una herramienta de análisis, evaluación, calificación y certificación del grado de sustentabilidad de los edificios que incorpore las particularidades del país, especialmente temas de características climáticas, disponibilidad de recursos y énfasis en líneas de acción determinadas y que acojan nuestra realidad nacional, nos llevaron a crear el sistema nacional Certificación Edificio Sustentable, que se formalizó en julio de 2014.

El Ministerio de Obras Públicas, la Cámara Chilena de la Construcción, el Colegio de Arquitectos y el Instituto de la Construcción firmaron un convenio cuatripartito para llevar adelante la Certificación nacional. Este paso constituyó un hito para la construcción sustentable del país, ya que a partir de este sistema es posible tener más edificios con mejor calidad ambiental y más eficientes en su operación, que a la vez permite obtener un indicador acorde con la realidad del país.

En ese sentido, la incorporación de una mayor cantidad de proyectos al sistema nacional Certificación Edificio Sustentable desde 2014 a la fecha, muestra el buen trabajo de difusión integrada público y privada, que se ha desarrollado en distintas regiones de Chile, articulada a través del Comité Directivo CES, y por medio de un plan de trabajo orientado a aumentar la cantidad de mandantes que utilicen nuestra herramienta de certificación nacional.

En el sector público se ha implementado la gestión de calidad en el diseño y construcción de proyectos, para lo cual la certificación CES es apropiada para su evaluación y medición, acogiendo las características geográficas, climáticas y arquitectónicas de Chile. Así, CES ha tenido un gran impulso específicamente desde los Ministerios de Obras Públicas, Salud, Educación y Deportes.

En el sector privado, la reacción ha sido más lenta, lo que no es de extrañar ya que, por experiencia, es similar a lo que ha acontecido en los otros países, donde se ha ido incorporado el proceso de certificación paulatinamente.

La incorporación de la exigencia de la certificación como herramienta de evaluación, medición y calificación, de la calidad de los proyectos de diseño, de las obras de construcción y de operación de los edificios, implica una reformulación en los procesos de desarrollo de cualquier proyecto de inversión y debemos demostrar su eficiencia, al tener edificios que logren niveles adecuados de calidad ambiental interior, con un uso eficiente de recursos y baja generación de residuos y emisiones.

Todo lo planteado nos permite entender que los tiempos de consolidación de lo que implica la certificación son lentos en su etapa inicial y así lo demuestran nuestras estadísticas. Pero desde el 2015 al 2016 el crecimiento es más de 10 veces y también durante este año, CES ha tenido una mayor inscripción de proyectos a certificar.iStock 000044274774 Large

Crecer, diversificarnos, autofinanciarnos y generar la Versión 2 actualizada del CES, está entre los principales desafíos que nos ocuparán este 2017. La diversificación también es un tema que ha ido surgiendo desde el trabajo directo con instituciones donde se está implementando el CES (surge CES Hospitales y CES Infraestructura Aeroportuaria).

Paralelamente, es de suma relevancia aumentar la participación de mandantes del sector privado y autofinanciarnos, todo esto planificado y realizado a través de un gran trabajo de gestión integrada público-privada para consolidar la certificación CES y su difusión a nivel nacional.

Los sistemas de certificación como CES se orientan al desempeño y no algún tipo de material o diseño en particular. De esta manera, cumpliendo un determinado nivel de comportamiento, es posible utilizar materiales tradicionales o innovadores. Por ello, CES lleva a volver a pensar la arquitectura y su relación e impacto con el entorno, con el clima donde se ubicará el edificio. Es retomar el diseño considerando el impacto que tendrá sobre el edificio el contexto en el que está inmerso.

Para que un edificio sea sustentable no requiere necesariamente incorporar alta tecnología, es pensar y diseñar un edificio en relación a su ubicación geográfica, topografía, materialidad, entorno, funcionalidad y con participación del usuario (caso público) o el impacto que esto tendrá en los usuarios, envolvente con la materialidad adecuada, complementada con equipos eficientes y su efecto en el medio ambiente.

Actualmente es importante considerar el manejo eficiente del edificio, ya sea a través de un gestor energético o un equipo especializado, de acuerdo al nivel de complejidad del edificio a gestionar.

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