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Opinión

Avanzando con premura a una Economía Circular en el contexto de ciudad

Por: Paola Molina, presidenta del Comité de Sustentabilidad y Energía del Colegio de Arquitectos.
Plantilla fotos noticia web Foto columnaEl mundo está cambiando de una manera muy acelerada y nuestro país y el sector de la edificación no se quedarán atrás.

Hace 8 años me tocó asistir al Foro Urbano organizado por el PNUD y el Minvu, donde se habló de una clara necesidad de establecer un enfoque de Desarrollo Sostenible para lograr un buen resultado tanto en la calidad de vida de las personas, cuidado del territorio y patrimonio natural, la eficiencia de los recursos y por consecuencia de la ciudad.

Hacia el final del animado foro, levanté la mano y le consulte a Carlos Massad, ex Presidente del Banco Central, quien se encontraba en el panel de expositores, sobre la factibilidad de incluir las externalidades sociales y ambientales en la ecuación económica para hacer viable un real desarrollo sostenible. La respuesta fue que cambiar o incluir cualquier variable era muy complejo, lo que generó un dejo de desazón y  desesperanza frente a la consistencia de lo que se proponía, en la audiencia con sensibilidad en temas sostenibles que asistió ese día.

No han pasado muchos años y hoy se gesta un proceso colaborativo entre el sector público y privado liderada por la Cámara Chilena de la Construcción, el Instituto de la Construcción y Construye 2025, con la facilitación de la Corporación de Desarrollo Tecnológico, dando inicio a la co-creación de la Estrategia de Economía Circular para el sector de la Construcción. El objetivo es tener creado el plan para el sector al 2025 que recoja todo lo avanzado por la Hoja de ruta RCD Economía Circular al 2035 y aporte desde el área al marco de la Hoja de Ruta nacional de Economía Circular al 2040.

En esta iniciativa se gesta la oportunidad de que las externalidades expuestas en aquel foro, sean hoy viables de incorporar para lograr un desarrollo sostenible a través de la Economía Circular y además rentables, un motor de innovación y de generación de empleo, desarrollo de nuevos modelos de negocio, aumento de capacidades y creación de empleos de calidad, reducir al máximo la dependencia de los recursos naturales permitiendo la regeneración del medio ambiente y la protección del patrimonio natural.

Como bien decía una amiga el otro día en una conferencia, no hay que inventar la rueda, casos de desarrollo de Economía Circular vinculados a la planificación de la ciudad y específicamente al sector de la construcción existen, por lo que es importante estudiarlos y tenerlos presente para el desarrollo de la Estrategia Nacional. Hoy, por ejemplo, tenemos grandes referentes que caminan a pasos agigantados o ya han logrado un desarrollo sostenible y circular en Europa, como por ejemplo varias ciudades de Bélgica, Alemania, Países Nórdicos, Japón, entre otros, por mencionar algunos, pero ¿tenemos referentes más cercanos en Sudamérica?.

Por la misma época en que asistí al foro que mencioné, viajaba al Reino Unido a exponer su caso de éxito a la Riba Jaime Lerner, arquitecto brasilero, quien fuera alcalde de la ciudad Curitiba por varias décadas, posteriormente Gobernador de la Provincia.

Cuando el recién electo alcalde Jaime Lerner comenzó en 1971, Curitiba era una de las tres ciudades más pobres de Brasil. Hoy, después de todos los avances y planificación desarrollados por su gestión, es una de las tres ciudades con mayor ingreso de Brasil con una población estimada de 2.000.000 de habitantes.

Originalmente la ciudad estaba atestada de basura y un patrimonio ambiental y social muy deteriorado.

¿Qué fue lo que hizo Jaime Lerner?  
Puso en marcha un gran plan a largo plazo, se apoyó en un Instituto de Investigación (Pesquisa) y Planificación de Curitiba (IPPUC) poniendo tres lineamientos base en su planificación: movilidad, sostenibilidad e identidad, priorizando a las personas por sobre el vehículo. Su plan se fue materializando desde un primer momento con lo que después denominó acupuntura urbana, que consistió en ir desarrollando una serie de proyectos de corto y mediano plazo que eran parte de una intervención mayor en la ciudad, pero que iban generando un impacto inmediato y un espiral positivo de avance.

Pilares fundamentales fueron su plan de reciclaje, actualmente el 96% de los residuos de Curitiba se reciclan, lo que genera un tremendo ahorro en vertedero y todos los costos asociados sociales y ambientales, y le aportan recursos para redestinar en otras áreas.

También el transporte, él tenía certeza de que debía otorgar un transporte de calidad y expedito lo que haría que todo el plan se agilizara y abaratara, plan que ejecutó exitosamente. También desarrolló una revalorización del patrimonio natural existente, validando, regenerando y potenciando los cursos fluviales existentes, característicos de la zona, devolviéndole identidad al territorio y éstos a su vez permitían sustentar un anillo verde a la ciudad que comprendía una red de parques, lo que generó un alto estándar en m2 de parque cercano por habitante; en el ámbito cultural propició la conservación del patrimonio arquitectónico peatonalizando el centro de la ciudad y nutriéndolo de una capa vegetal, priorizando la escala peatonal; también creó una infinidad de bibliotecas de barrio “Faros del Saber”, teatros, museos, centros culturales y escuelas por toda la ciudad, tanto escolares como profesionales; generó incentivos de desarrollo tecnológico, en fin muchas otras iniciativas a lo largo de su gestión que permitieron convertir a la ciudad de Curitiba en un referente mundial de desarrollo urbano sostenible, además, se le otorgó el reconocimiento de ciudad libre de basura, también como una de las ciudades de mejor calidad de vida en el mundo (2012), ser una de las 5 ciudades más modernas del mundo, y sin duda seguirá recibiendo más reconocimientos.

Si bien Curitiba no está exenta de los problemas de cualquier ciudad de su magnitud, tiene algo que la hace destacarse y es el foco en el cuidado y respeto por sus habitantes y el medio ambiente que coexisten con ella.

Lerner logró generar con pocos recursos, más bien reutilizando los que tenía, de una manera sostenible y óptima, sistemas simples, generando un efecto positivo instantáneo con visión de largo plazo.

El alcalde Lerner fue un visionario de la Economía Circular a escala urbana, el plan que desarrolló habría sido inviable para la pobre ciudad de Curitiba de los años 70, si hubiese sido propuesto sin un claro manejo económico circular. Los problemas los transformó en oportunidades, La basura se transformó en recursos y con recursos tuvo la oportunidad de ir concretando un sinfín de variables de su plan que fueron potenciando un mayor impacto positivo. Lo mismo con el transporte y su plan presupuestario, logró generar un sistema eficiente que no necesita subsidio, se pagaba solo con lo recaudado por boletos, lo que le permitió sumar más recursos para destinar a nuevos proyectos.

La educación y valorización de la ciudad por parte de la población se dio por acción y consecuencia del plan.

Lo importante de este caso de estudio si bien es de una escala mayor a la edificación, corresponde al paragua donde ésta se inserta y con el cual debe interactuar, además aporta a relevar de que no se necesitan nuevos recursos para lograr concretar una mejora sustantiva multidimensional en el propósito de abrazar una Economía Circular sino más bien un sistema planificado, integrado, eficiente, dinámico y circular que optimice todos los recursos con la visión de lograr un adecuado resultado que propicie el bienestar de las personas y del medioambiente, haciendo que el sistema completo llamado hábitat tenga viabilidad en el tiempo, colaborando a desacelerar el Cambio Climático, que guste o no, hoy está presente. 

Para lograr una visión como la expuesta son fundamentales:

El propósito, que genera la motivación y convicción, que permita aunar a todos los actores para colaborar en su ejecución y concreción.
La disposición al trabajo colaborativo entre el sector público, privado y academia, en este punto es fundamental la participación conjunta con centros de investigación y planificación que deben sumarse a este propósito aportando metodología, estudios e información.
La sensibilidad, interacción y la consulta permanente frente a las reales necesidades para propiciar la generación de innovación en el proceso para una regeneración sistémica adecuada, para propiciar acciones que se traduzcan en un exitoso resultado.

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