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Opinión

16° WCEE: En camino a la resiliencia

Por Tomás Guendelman



Co chairman 16° Conferencia Mundial de Ingeniería Antisísmica.
Columna Tomás GuendelmanEntre el 09 y el 13 de enero vivimos un evento superlativo en Chile, la 16° Conferencia Mundial de Ingeniería Antisísmica, que se realizó por segunda ocasión en nuestro país que, además, ha sido el único en Sudamérica en albergarla.

Ante el mundo, la ingeniería sísmica chilena está a la vanguardia y así lo demuestra que países como Estados Unidos, Nueva Zelandia y Japón sean los únicos que han sido dos veces sede de esta relevante instancia que se realiza en el mundo desde 1956. La próxima se desarrollará en Japón, con lo que esta nación volverá a aventajarnos alcanzando por tercera vez una sede: la cita es en Sendai, entre el 14 y 18 de septiembre de 2020.

El balance del encuentro fue positivo, en cuanto se congregaron cerca de 3.000 especialistas de todo el mundo a compartir experiencias y debatir los desafíos de la especialidad. La cantidad de trabajos presentados bordeó los 3.000 y otro par de miles se agregó al respaldo de documentos digitales que recibieron los participantes.

Sin embargo, todo este esfuerzo comenzó mucho antes: la sede Chile fue adjudicada en Lisboa, en el marco de la 15° Conferencia Mundial. Fue un asunto muy peculiar porque había postulaciones de Estados Unidos, Japón, Turquía, Macedonia, Indonesia y Australia, además de la nuestra. La votación se realizó seis veces, porque nunca hubo mayoría y, en la final, quedaron Chile y Japón. No obstante, en todas las series de votaciones, siempre fue Chile el que ocupó el primer lugar. El desafío lo lideró la Asociación Chilena de Sismología e Ingeniería Antisísmica (Achisina) y se preparó una presentación muy interesante que, entre otros elementos, incluyó un video muy lindo de las bellezas naturales del país. Noticia 3

Chile, por su alta sismicidad, es una especie de laboratorio natural en el planeta. A nivel internacional, se nos reconoce por los cielos limpios que propician la astronomía y por la ingeniería antisísmica. Solo el terremoto de 1960 en Valdivia representó el 25% de la energía disipada en todo el planeta durante el siglo pasado, mientras que, aunque el más recordable de la última época es el del 2010 en Cobquecura (8.8 Mw), luego de él hemos tenido tres más: Iquique, en 2014 (8.2 Mw), Coquimbo en 2015 (8.4 Mw) y Chiloé en 2016 (7.6 Mw).

El desafío de la 16° Conferencia Mundial fue propiciar la instalación de la resiliencia en ingeniería sísmica: Ya la problemática no está referida exclusivamente a los métodos de diseño y las expresiones matemáticas de la demanda sísmica, las normas y sus prescripciones, sino que va más allá. El nuevo paradigma, la resiliencia, que dio nombre a esta conferencia, es lograr que las estructuras no colapsen, protejan sus contenidos y sigan operativas.

Este concepto en las estructuras, durante un sismo, puede asociarse a un peluche: uno lo toma y aprieta, pero al soltarlo retoma su forma original. Así, esta idea aplicada en ingeniería estructural apunta a que independiente de no poder predecir cuándo un sismo se va a producir, de qué seriedad va a ser, cuánto durará y cuántas réplicas tendrá, exista un mayor control y menor cantidad de daños en vidas humanas, en propiedad y en operatividad. Que se trate de eventos que no produzcan desequilibrios significativos.

Durante el desarrollo de la Conferencia, no puedo dejar de mencionar los homenajes que se rindieron a los destacados ingenieros que nos dejaron en los últimos años: Ray Clough, Vitelmo Bertero y Nigel Priestley, a quienes se les rindió el merecido tributo en espacios que recordaron, junto a emocionados ex alumnos y colaboradores, el aporte que entregaron en lo personal y profesional.

El acoger la 16° Conferencia Mundial de Ingeniería Antisísmica nos pareció un motivo de sano orgullo y demandó un intenso trabajo de preparación y coordinación. Hoy, al recientemente haberla concluido, estamos muy satisfechos, los comentarios de los asistentes fueron positivos y si bien fue un encuentro muy intenso en lo técnico, también permitió experiencias interesantes de reflexión, generación de contactos y actividades de socialización.

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