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Alberto Etchegaray: “Ha llegado el tiempo de preocuparnos más de ahorrar energía

Desde una mirada muy relacionada con la génesis del IC, el empresario y ex político plantea los desafíos inminentes que debe enfrentar el sector, como lograr ser eficientes energéticamente.
Alberto Etchegaray Aubry vivió muy de cerca el origen del Instituto de la Construcción, el que “nace de la preocupación que existía en Chile a comienzos de los 90 por algo que se denominaba, muy genéricamente, ‘la calidad de la construcción’ y había mucha preocupación, entonces convoqué a un grupo que fue presidido por Elías Arce, un distinguido ingeniero civil, para analizar el tema en cuestión”, recuerda el ex ministro de Vivienda y Urbanismo del Presidente Patricio Aylwin.

Fruto de ese análisis -en el cual se revisaron todos los aspectos que involucraba la vivienda: el hábitat, el espacio urbano, etc.- se generó la idea de contar con una entidad permanente que diera cuenta del atraso que en muchos aspectos tenía el sector, respecto a los estándares que la ciudadanía estaba solicitando.

“El rubro se había parado bien y había dado muy buena respuesta al efecto sismológico, había cambiado todas sus normas, de los años 30, 40, y luego de grandes terremotos. Efectivamente, las construcciones chilenas respondían bien ante eventos sísmicos, pero adolecía de muchos rezagos, en ámbitos como las impermeabilizaciones, los temas energéticos, aquellos vinculados a provisiones de agua, etc.”, precisa el ingeniero.

Por esa razón, el Minvu en conjunto con el Ministerio de Obras Públicas de la época y con la participación de algunas instituciones académicas, más la Cámara Chilena de la Construcción, “dio paso a esta iniciativa que por ley se constituyó y que dio origen al IC que cuenta con representantes de varios sectores (públicos y privados)”, añade.

A su juicio, ¿cuáles son las principales fortalezas y avances en términos de modernización y ventajas de la construcción, edificación e infraestructura en Chile?

A mi juicio, son varios los avances. En el ámbito de la infraestructura destacaría los grandes avances viales. En estos 20 años, Chile ha cambiado su rostro desde el punto de vista de la vialidad urbana e interurbana, no solo por su conectividad, su capacidad y la posibilidad de recibir un mayor flujo de vehículos, sino que por la calidad de sus defensas, la señalética, los materiales utilizados.

Eso también se ha notado en las grandes obras de infraestructura minera, industrial, agro industrial, portuaria, etc. Y en lo habitacional yo destacaría la incorporación masiva de elementos más acordes con las necesidades que las personas estaban requiriendo, en referencia a las formas y modos constructivos, a las aislaciones y a las impermeabilizaciones.

Entre las fortalezas, se puede destacar la capacidad que el país tiene de seguir siendo muy confiable desde el punto de vista sísmico. Yo creo que eso nos destaca por sobre no solo la región, sino que en el mundo. Nuestra infraestructura responde a efectos devastadores de la naturaleza y todo lo demás que pudiésemos haber hecho habría sido, lamentablemente, insuficiente, si uno no garantizaba la estabilidad sísmica de las construcciones y la resistencia a estos sismos tan poderosos.

¿Qué aspectos habría que reforzar para robustecer el sector de cara al futuro?

Yo creo que tenemos que preocuparnos mucho de la eficiencia energética, tenemos un desafío grande de compromiso a nivel global con respecto al cambio climático y evidentemente la eficiencia energética hoy es un tema fundamental. Y la contribución que el sector construcción puede hacer, junto con el sector transporte, es grande. Son los dos rubros más importantes en ahorro de energía, hemos estado demasiado tiempo preocupados de cómo podemos proveer energías limpias, y eso está bien, y aprovechar al máximo todas las potencialidades que el país tiene, diversificando nuestra matriz, pero ha llegado el tiempo de preocuparnos más de ahorrar energía, y en eso se puede hacer una gran contribución desde nuestro sector.

Asimismo, por el mismo tema del cambio climático, evidentemente los eventos de naturaleza impredecible, son cada vez más frecuentes: lluvias muy concentradas en pocas horas, situaciones de marejadas que nunca habíamos visto, potenciales tsunamis, deslizamientos de tierra, entonces el sector construcción tiene que hacerse cargo de una nueva manera de abordar las obras que puedan permitir sortear de mejor forma esos eventos de la naturaleza.

Y un tercer desafío es que Chile es varias veces más rico que hace 20 años atrás y, por lo tanto, el estándar que se sigue solicitando a todo tipo de construcciones quiere ir un poco de la mano con el mayor bienestar que las personas tienen, entonces incorporar un cierto tipo de materiales, un confort a las viviendas, a las oficinas, a los espacios públicos, es necesario.

¿Cómo deberían orientarse los esfuerzos públicos y privados para fortalecer la construcción en Chile hacia el futuro?

Yo creo que el principal desafío es la innovación, hay que invertir mucho en investigación, es necesario explorar el mayor uso de la madera y nuevas formas de uso, hay que mirar una nueva manera de hacer más competitiva, más eficiente y menos costosa la construcción, porque el aporte que el país le hace a las inversiones de infraestructura y habitacionales es altísima. Desde el punto de vista habitacional, el 80-90% de los ahorros de todas las familias chilenas se va a una casa, entonces todos los esfuerzos que nosotros hagamos para que esa casa sea de mejor estándar, de mejor calidad, de menor costo, aprovechando más toda la innovación que el Estado tiene disponible y que hay que traerla y hacerla masiva, para que sea económica, sigue siendo el gran desafío de nuestro sector.

¿Qué proyectos en este ámbito podría destacar?

Corfo está llevando adelante un proyecto muy interesante junto a varias agencias, el IC de participa, de hecho. Hay un proyecto justamente vinculado al hábitat, de Corfo y la Inmobiliaria Manquehue, en el que se ha aprovechado de manera diferente los materiales y con mucha innovación en la solución constructiva. Yo creo que mientras más sigamos ese camino, estaremos respondiendo de mejor forma los requerimientos.

Se busca bajar el costo de las construcciones a través de la incorporación de nuevos materiales.

Ese es el punto central. Es muy gravitante el peso que tiene el valor de la construcción, porque es cara, por las razones antes explicadas, en el presupuesto fiscal, en el presupuesto de las empresas y en el de las familias, o sea hay un desafío enorme de combinar/mejorar la disminución de costos con mejor tecnología aplicada, mejor y más eficiente uso de los recursos energéticos.

¿En qué ámbito usted considera que es relevante el encadenamiento entre el sector público, privado y académico?

En todos los desafíos del país, mientras mejor funcione ese encadenamiento mejor será la solución. No siempre ha sido fácil en Chile lograr eso. Hay mucha sospecha, el sector público es muy celoso de su espacio, el sector privado es muy autónomo y no tiene paciencia para los ritmos y los tiempos del sector público que son necesariamente más lentos. Y el sector académico tiene una tendencia a enclaustrarse en su mundo y a entregar propuestas y soluciones que son muy de burbuja, muy micro.iStock-484405033

Por ello, tanto el sector público como el privado necesitan soluciones masivas, respuestas a problemas que afectan a un gran número de personas, comunidades o sectores del país. 

Esta sigue siendo la mejor manera de hacerlo. Creo que el Instituto es un buen espacio, y ojalá que se repliquen otros espacios así, son soluciones de mucho mejor calidad, tienen mayor densidad reflexiva, se recogen aportes de diferentes miradas. También hay un cierto espacio para que la ciudadanía se exprese, no solo el sector público, privado y el mundo académico, sino que también aquel que va a usar, que va a vivir en esas viviendas, que va a usar esa infraestructura, que va a tener a su disposición un determinado espacio público de calidad, como parques, plazas o equipamiento urbano, debiera tener también una cabida para poder expresar y manifestar su opinión, con la tutela de estos tres entes o representantes o grupos encontrando una solución armónica.

El Instituto de la Construcción cumple 20 años en 2017, ¿qué aportes considera que han sido relevantes en este tiempo y por qué?

A mí me parece que es importante tener una mesa, porque son muchos y son muy variados los temas. En 20 años se ha hecho una muy fructífera labor, pero lo importante es que el Instituto ha puesto una mesa donde se pueden sentar distintos actores a debatir y con propuestas que son creíbles y abordables, tanto por el sector público como por el privado. En Chile tendemos a estar muy instalados, cuesta mucho modificar las cosas, por lo que generar credibilidad y buena reputación no es fácil, pero el Instituto lo ha logrado, yo creo que sus aportes han sido variados y así ha sido reconocido por varios ministros, particularmente los de Obras Públicas y Vivienda, así como por el sector de la Cámara Chilena de la Construcción y los entes académicos que los han acompañado.

Por ello, les deseo que tengan otros 20 años más fructíferos que los primeros, que mantengan su rumbo; a todo su equipo ejecutivo, sobretodo a la gente que trabaja en forma permanente en el Instituto y su directorio, mucho éxito en todo lo que viene. Es muy satisfactorio ver que una idea germinada al alero de una cierta instancia ha ido tomando este rumbo y se ha concretado, ha persistido y durado en el tiempo. En Chile hay muy buenas iniciativas que no sobreviven y esto se debe mucho a la gente, a José Pedro Campos y a tantos otros que han llevado adelante este tema, junto con muy destacadas personalidades que han sido parte de su directorio y de su equipo.

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